El proyecto quería garantizar la optimización del suelo portuario en el Puerto Quetzal y el uso de las nuevas tecnologías con unas infraestructuras modernas y seguras que cumpliesen los cánones de calidad establecidos.
La actuación estuvo sujeta a un contrato de tipo FIDIC y consistió en la construcción de una nueva terminal para 350.000 TEUS, con un frente de atraque de 350 metros de longitud y un calado de 16,00 m. En la terminal se distribuyen el área para depósito de contenedores y los edificios de servicios.